Título No-Descriptivo de la Entrada del Blog #201
Hace ocho años, un mes y dos días, arranqué este blog como una excusa para cogerle más práctica a esto de picar palabras. Elegí escribir sobre rol porque como ya llevaba más de tres años descubriendo el indie, PbtA, The Forge, etc; me resultaba fácil escribir sin cesar sobre el tema, y durante año y medio así fue: la entrada del blog número 101 la publiqué, según parece, en agosto ¡de 2019!
A la luz de esta flagrante falta de regularidad de los últimos seis años y medio, me vais a permitir que aparque la teoría por un día, y conmemore la ocasión con un Q&A formado por preguntas que nadie ha hecho; empezando por la que parece más pertinente y justificada de todas: ¿va a continuar el blog?
Pues no y sí.
Como les pasa a todos los que abren un blog o canal de YT de este estilo, cuando empecé me creía que tenía algo que enseñar, cuando la realidad es que el blog me servía para asentar los conocimientos acumulados, y que he seguido acumulando en estos ocho años. Lo que pasa es que hemos llegado a ese punto en que mi aprendizaje ha llegado al límite en determinadas áreas, y en otras, he tomado desvíos como el de la narratología, que aunque creo que siguen teniendo mucho que ver y que decir sobre los juegos de rol, reconozco que son como poco un nicho muy nicho.
Aunque sólo sea como punto de referencia, estaría bien ubicar cuál es entonces el contenido de teoría mainstream, pero por razones que explicaré en seguida, no sabría hacerlo. Asumo que sigue donde estaba cuando empecé el blog: explicar las herramientas de seguridad, debatir si el ogro cuántico es ilusionismo o no, o "por qué la GNS está equivocada y el modelo que me acabo de sacar del culo es mejor." El mainstream siempre se define por tener una memoria de pez.
Total, que el blog ya cumplió su función: no sólo siento que he aprendido todo lo que podía aprender de esta experiencia, también diría que le he cogido suficiente tranquillo a lo de escribir, por lo que no siento la obligación de continuar... Por otro lado, ya hacía años que no sentía la obligación de continuar, así que imagino que seguiré como hasta ahora: escribiendo sólo cuando tenga algo nuevo que contar, que sienta que puede interesar, y siempre y cuando esté de humor para hacerlo.
¿Es ese el único motivo por el que no he estado publicando tan a menudo? No, claro que no.
Si hay algo que siempre me motiva a sentar el culo en la silla y escribir una entrada, es cuando leo o escucho algo en la comunidad que me provoca una respuesta. La motivación suele ser más efectiva si es algo desproporcionadamente estúpido y equivocado. Sin embargo, cada vez es más y más difícil recurrir a esta vieja y confiable táctica.
Por un lado, porque mi participación en la comunidad y en redes sociales se ha vuelto casi nula, de ahí que como dije arriba yo ya no sepa de lo que se habla. También es cierto que parece (basándome en lo que he leído aquí y allá) que la comunidad es cada vez más difícil de encontrar. Por otro lado, pasarme el día criticando tiene sus inconvenientes, y es que incluso si parece que la comunidad está de acuerdo conmigo, sigue siendo una forma bastante contraproducente de participar de una comunidad. Incluso cuando la crítica es acertada y constructiva, siempre sucede que por escrito se crea un abismo entre lo que se dice, lo que se pretendía decir, y lo que otra persona entiende (actos locutivo, ilocutivo y perlocutivo... perdón, perdón: dije que nada de teoría, me callo).
Cuando participaba en las charlas del canal de R+ por ejemplo, al ser en YouTube y en directo, resultaba más fácil entenderse (la última fue... ¿hace tres años? Otra prueba más de cómo pasa el tiempo...).
¿Y por qué no me propongo participar más, me preguntas? Porque hoy igual que hace ocho años, el noventa por ciento de lo que encuentro cuando abro cualquier red social, no son teoría e ideas extravagantes sobre cómo diseñamos y contamos historias con juegos de rol: es publicidad de editoriales, anuncios de jornadas, posts sobre Critical Role/AdOM/y demás actual plays en streaming, memes, política, o el ocasional post sobre alguien comentando algo gracioso que le ha sucedido de camino al trabajo. De todo eso, ya tengo más de lo que necesito sin loguear en ninguna parte.
No creáis que no estoy agradecido por la modesta acogida y repercusión que haya tenido el blog en estos ocho años, así como por las oportunidades que han venido a mí sin hacer yo nada. A pesar de lo que pudiera parecer que dije en mi última entrada (*ejem* locutivo, ilocutivo, perlocutivo...) me considero afortunado de que el blog siga recibiendo atención en el estado actual en que se encuentra. Lo creáis o no, hay incluso completos desconocidos que me escriben correos de cuando en cuando, y de hecho, el otro día pensaba en uno que recibí hace tiempo, como punto de partida para un artículo.
¿Lo véis? Sigo pensando en futuras entradas del blog. Esto aún no ha terminado.
Otra pregunta pertinente en toda esta discusión: ¿por qué no expandir el tipo de contenido que ofrece el blog? Es algo en lo que he pensado, más allá de las múltiples secciones que han ido apareciendo.
Como ya dije, presto muy poca atención a lo que está pasando en la comunidad así que puede que tenga una percepción equivocada... Pero parece que la (sic) moda de los PbtA ha pasado, y aunque todavía tengo interés por lo que va saliendo, los juegos OSR o NSR no acaban de ser mi tema. Nada me impide seguir escribiendo sobre juegos fiction first, o escribir sobre otras cosas que no sean juegos de rol, como videojuegos o Inteligencia Artificial. Nunca he desaprovechado la oportunidad de hablar de otra cosa cuando el tema se ha solapado de alguna forma con los juegos de rol... Pero abandonar el rol como temática central del blog, sería pedir demasiado a los lectores (...y al SEO).
Tengo (malas) amistades que me han sugerido alguna vez que lo mío sería abrir un canal de YouTube, y es algo que estudié durante la pandemia de 2020, época en la que por razones evidentes nacieron muchos creadores de contenido. Pero sentarme frente a una cámara a leer un guión (o peor, a improvisar), sólo porque YouTube es un medio más popular que Blogger, no me parece razón suficiente. Mis nociones básicas de edición de vídeo tampoco están a la altura de mis aspiraciones mínimas para un canal de video-ensayo profesional y competitivo, uno que tendría que monetizar lo suficiente para rentabilizar las horas y horas de trabajo que requiere un vídeo de diez minutos.
De todos modos, cuando abrí el blog me llevó bastante darme cuenta de que el lugar correcto para compartirlo era la ya difunta plataforma de Google+, así que igual lo de mover contenido no es lo mío. Otra pregunta en esta línea, y que quizás sea relevante a estas alturas del partido: ¿tengo planes de publicar algo con alguna editorial...?
Pues, de nuevo: no y sí.
He estado desarrollando múltiples proyectos, algunos lo bastante avanzados ya como para llevarlos a un editor. Sin embargo, algo que no he mencionado es que una de las razones por las que la entrada 101 del blog se publicó en agosto de 2019, y de hecho también una de las razones (...de las más pequeñas eso sí) por las que el contenido perdió su regularidad desde entonces, es que en aquella época es cuando fiché por un breve período con Shadowlands. Período que aún con sus cosas buenas, dejó un muy mal sabor de boca, tanto en lo que respecta al mundo editorial, como en lo que respecta al rol en general. Aunque estoy abierto a escuchar ofertas (y es por esa razón que no voy a dar detalles aquí sobre lo que necesito o no necesito que una editorial haga por mí como autor), a día de hoy, creo que optaría por la auto-edición.
Que por cierto: otro de los propósitos que debía tener este blog era el de ser un book para mi carrera como "tecleador de palabras y pensador de ocurrencias narrativas." También en esto ha perdido su función, si es que alguna vez la tuvo, ya que sospecho que ninguno de los potenciales empleadores con los que he contactado alguna vez (editoriales de todo pelaje, estudios de videojuegos...), hayan leído una sola palabra del blog, entre otras cosas que les he enviado.
No es una pregunta que tenga que ver conmigo o con el blog, y no creo que la respuesta tenga peso después de haber dejado claro que dejé hace tiempo de prestar demasiada atención a lo que sucede en el mundillo, pero creo que puede dar para un buen cierre: ¿cómo veo yo el futuro del rol? Pues lo de que el rol ha muerto y ese tipo de cosas, volverá en algún momento, no os preocupéis: la gente tiene memoria de pez, como dije más arriba.
Si bien no deja de ser cierto que el rol es, en cierta manera, su peor enemigo.
Es una afición que al fan medio le cuesta poco dinero, o incluso nada, habida cuenta de que a pesar de que la calidad no abunda entre el contenido gratuito y legal que hay en Internet, sigue habiendo joyas para quien esté dispuesto a rebuscar entre la basura. Otra cosa de la que muchos ya os habréis dado cuenta, es que con el tiempo uno termina jugando más a juegos de creación propia y nada más, ya que como mínimo sabe que se adaptarán como un guante a su mesa de juego habitual. De este modo, no sorprende que las editoriales pongan siempre el acento en la edición, las ilustraciones, calidad del papel, contenido adicional en forma de aventuras y similares, y en el nombre de los pocos autores de re-nombre que hay.
Al mismo tiempo, creo que el futuro del rol es más que prometedor.
Ya sea por culpa de ChatGPT o por culpa del modelo Netflix, el tejido cultural (que ya llevaba estancado como quince años) está poco a poco deshilachándose, y es que estamos empeñados en aspirar a la experiencia personalizada de una audiencia pasiva, olvidando que el arte y la cultura son una conversación en curso. Por mucha cera que le diese a Vi Huntsman, algo en lo que tenía razón es que el rol es arte folk, y el matrimonio perfecto entre juego y relato oral, las semillas de nuestra cultura humana: cuando todo se derrumbe, cuando las ruinas ardan, y cuando los océanos arrastren con su marea las cenizas, en los pocos bolsillos de cultura que queden, encontraréis roleros.
Os lo garantizo.
¿Crees que exagero? Sabremos quien tiene razón, cuando llegue el año 2050 y publique por fin la entrada número 301.
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